SEAN.~
Entramos a un cibercafé cerca del Underground. Miro a Derby. Ella sonríe nerviosa. Sé que es la chica indicada. Entre nosotros no hay tensiones. Me siento bien con ella. Nos sentamos. Ella pide un Capuccino. Cool, chic, glamurosa. Así es como definiría yo a Derby. Va muy arreglada. Es realmente una chica bonita.
-¿Dónde vives?
Ella levanta la mirada. Me sonríe radiante, & me siento el hombre más afortunado del mundo sólo porque me haya dedicado una sonrisa así. Los placeres de la vida deberían ser estas pequeñas cosas del día a día.
-Cerca de Londres. En Ascott. ¿& tú?
No me lo puedo creer. ¡Yo también!
-Yo también...tengo un pequeño estudio. No es gran cosa, pero me sale barato, & es todo lo que necesito.
-Yo comparto un piso con una amiga, pero casi nunca está en casa, porque viaja mucho, & tal, así que puede decirse que vivo sola...-ríe, tranquila. Se aparta el pelo de la cara. Me excito.
-Bueno, no sé, cuéntame algo sobre ti...
-Pues yo nací en un pequeño pueblo de Bretaña, en realidad...
-No me cuentes tu vida, pequeña. Algún día, me la cuentas. Pero hoy no es el día indicado.
-Ya, me da que no. ¿Vienes a casa?
-¡Claro! Me encantaría. Señorita...-le indico el camino para salir del café.
Volvemos a entrar en la estación de metro.
------------
Derby me coge de la mano. Juntos. Parecemos una parejita caminando por la estación. Nos subimos al tren. Una anciana nos mira, sonriente. Seguro que piensa: "qué monos. Qué bien que aún quede amor en el mundo..." Lo que no sabe es que Derby & yo nos acabamos de conocer. Vamos a su casa...lo que surja después...ya veremos. No me quiero hacer falsas ilusiones.
Una vez prometí no volver a enamorarme nunca más & me parece que me ha vuelto a pasar. Yo no creía en el amor, & ahora parece que el amor ha llegado a mí sin quererlo.
-Hemos llegado. Bienvenido a mi hogar.
Es un pisito bien decorado, pequeño pero bien aprovechado. Típico...muebles de Ikea, moderno, pero con un toque retro chic que me encanta.
-Es muy bonito...¿puedo pasar al salón?
-Estás en tu casa.
Se va a la cocina.
-¿Quieres algo de beber, cerveza, nestea, coca-cola, champán?
-Una copita de champán estaría genial.
Se marcha a la habitación. Un minuto después vuelve sólo vestida con una camiseta ancha de University Roma. Sexy, sexy a más no poder. Esta chica me encanta.
Se sienta a mi lado. Huele a miel...me pierdo en su aroma.
-Un brindis, por nosotros.
-Por nosotros.
Chin chin. Bebe seductoramente...nos acercamos más & más...
& todo sucede tan deprisa...sus manos recorren mi cuerpo, el champán se derrama...besos, caricias...
EL AMOR EXISTE. & YO LO ACABO DE ENCONTRAR.
viernes, 9 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
6. Freakin' out.
DERBY.~
6:58 pm. Piccadilly Circus.
Vuelvo del trabajo. Voy con Sebastien, que me está dando conversación continuamente, aunque yo apenas le hago caso. No me interesa lo bonita que es su casa de Francia, ni lo bien que juega al golf, ni el instituto donde estudió. Pienso en Sean continuamente. No me sale de la cabeza, es como una droga. Mi droga.
¡¿Qué?! Sebastien me está metiendo mano...esto es insoportable.
Le paro.
-Mira, Sebastien, cómo decirte esto...
-Te entiendo, cariño, & sé qu mi amor hacia ti es correspondido; pero también sé que te sientes cohibida, porque soy mayor que tú, pero tienes que vencer el miedo & dejarte llevar...que la vida son dos días, & hay que disfrutarla al máximo...
Me abraza & me beso. Me aparto bruscamente.
-¡Que no me gustas! ¡Que nunca me has gustado, & nunca me vas a gustar! Que yo pienso en otro...mira, me caes bien, no arruines esto...
-Pero...
Y con la palabra en la boca, me alejo por las calles de Londres, rumbo al Underground, donde espero ver a mi amado Sean.
=Diez minutos más tarde=
Voy a perder el tren. & eso significa que tendré que esperar otra media hora antes de coger otro.
Voy tan rápido por los túneles del metro...
Pum. Caigo al suelo, mi bolso a unos metros de mi.
-Lo siento...lo siento tanto...- me ayuda a levantarme.
Estoy tan avergonzada...no puedo ni mirarle a los ojos. Aunque esa voz me resulta tan familiar...
Nuestras miradas se cruzan, es él. Él. Llevo soñando con este momento mucho tiempo. Mi príncipe azul. Sean.
-¿Quieres tomar un café...?
6:58 pm. Piccadilly Circus.
Vuelvo del trabajo. Voy con Sebastien, que me está dando conversación continuamente, aunque yo apenas le hago caso. No me interesa lo bonita que es su casa de Francia, ni lo bien que juega al golf, ni el instituto donde estudió. Pienso en Sean continuamente. No me sale de la cabeza, es como una droga. Mi droga.
¡¿Qué?! Sebastien me está metiendo mano...esto es insoportable.
Le paro.
-Mira, Sebastien, cómo decirte esto...
-Te entiendo, cariño, & sé qu mi amor hacia ti es correspondido; pero también sé que te sientes cohibida, porque soy mayor que tú, pero tienes que vencer el miedo & dejarte llevar...que la vida son dos días, & hay que disfrutarla al máximo...
Me abraza & me beso. Me aparto bruscamente.
-¡Que no me gustas! ¡Que nunca me has gustado, & nunca me vas a gustar! Que yo pienso en otro...mira, me caes bien, no arruines esto...
-Pero...
Y con la palabra en la boca, me alejo por las calles de Londres, rumbo al Underground, donde espero ver a mi amado Sean.
=Diez minutos más tarde=
Voy a perder el tren. & eso significa que tendré que esperar otra media hora antes de coger otro.
Voy tan rápido por los túneles del metro...
Pum. Caigo al suelo, mi bolso a unos metros de mi.
-Lo siento...lo siento tanto...- me ayuda a levantarme.
Estoy tan avergonzada...no puedo ni mirarle a los ojos. Aunque esa voz me resulta tan familiar...
Nuestras miradas se cruzan, es él. Él. Llevo soñando con este momento mucho tiempo. Mi príncipe azul. Sean.
-¿Quieres tomar un café...?
5.Losing reasons to live.
SEAN.~
6 am. Me preparo rápido, para un día de trabajo en el buffet, un día como todos los días. Monótono y aburrido.
Tenía 16 años cuando decidí hacer la carrera de derecho. Soñaba con defender a personas, ganar dificilísimos casos y hacerme famoso. Llevar a malhechores a la cárcel. No defender a personas que denuncian a sus vecinos por contaminación acústica. No soñaba con levantarme todos los días a las 6 de la mañana, para coger el Underground y trabajar como un chino durante 8 horas.
Mi vida no tiene sentido.
Camino por la estación de metro.
Gente. Gente por todas partes. Me siento abrumado. ¿No es irónico estar rodeado de miles de personas y que ninguna te hable, que todas vayan a su rollo, que no se preocupen unas por las otras?
Mi mirada se cruza con ella. Ella, que tiene ojos verdes, y el pelo alisado. Ella, que sonríe mientras se ruboriza por completo.
Intento acercarme a ella. Estoy seguro. Es Derby.
Corro tras ella. La persigo. Se da cuenta de que quiero acercarme a ella, y una expresión de miedo le cruza el rostro. Pero, ¿por qué? No la entiendo. Sólo quiero volver a oír su voz.
Echa a correr.
- Eh, ¡espera!
La chica empieza a apresurarse.
- ¡No quiero hacerte daño, ¿me oyes? ¡DERBY!
La chica se da la vuelta. Tiene una expresión muy rara en el rostro. No comprende.
- Me parece que te has equivocado de persona. Yo me llamo Noah.
Mierda. ¡MIERDA! Me he equivocado.
¿Dónde estás, Derby? Te necesito. No quiero perderte. Estoy tan confundido...
Entro en el tren. Me alejo rápido.
Gente entre gente, pero todos más solos que la una.
6 am. Me preparo rápido, para un día de trabajo en el buffet, un día como todos los días. Monótono y aburrido.
Tenía 16 años cuando decidí hacer la carrera de derecho. Soñaba con defender a personas, ganar dificilísimos casos y hacerme famoso. Llevar a malhechores a la cárcel. No defender a personas que denuncian a sus vecinos por contaminación acústica. No soñaba con levantarme todos los días a las 6 de la mañana, para coger el Underground y trabajar como un chino durante 8 horas.
Mi vida no tiene sentido.
Camino por la estación de metro.
Gente. Gente por todas partes. Me siento abrumado. ¿No es irónico estar rodeado de miles de personas y que ninguna te hable, que todas vayan a su rollo, que no se preocupen unas por las otras?
Mi mirada se cruza con ella. Ella, que tiene ojos verdes, y el pelo alisado. Ella, que sonríe mientras se ruboriza por completo.
Intento acercarme a ella. Estoy seguro. Es Derby.
Corro tras ella. La persigo. Se da cuenta de que quiero acercarme a ella, y una expresión de miedo le cruza el rostro. Pero, ¿por qué? No la entiendo. Sólo quiero volver a oír su voz.
Echa a correr.
- Eh, ¡espera!
La chica empieza a apresurarse.
- ¡No quiero hacerte daño, ¿me oyes? ¡DERBY!
La chica se da la vuelta. Tiene una expresión muy rara en el rostro. No comprende.
- Me parece que te has equivocado de persona. Yo me llamo Noah.
Mierda. ¡MIERDA! Me he equivocado.
¿Dónde estás, Derby? Te necesito. No quiero perderte. Estoy tan confundido...
Entro en el tren. Me alejo rápido.
Gente entre gente, pero todos más solos que la una.
miércoles, 29 de febrero de 2012
4. Butterflies.
DERBY.~
11 p.m. Derby's house. Ascott.
Lo amo. Siento esas mariposas en el estómago. Señal inequívoca de que estoy enamorada. ¡Pero si apenas lo conozco! Sean...un nombre perfecto para un hombre perfecto. Apenas puedo cenar. Sólo puedo cantar, inventarme distintas historias sobre Sean yo. Voy a facebook, a ver si lo encuentro. Pero, ¿& si no sabe quién soy? No tengo mi nombre real en facebook, me llamo Devorah Anston. Mmmm...seguro que está todo lleno se chicos que se llaman Sean.
No puedo evitar sentir una punzada en el estómago. Tal vez nunca vuelva a verlo. Tal vez ni siquiera le gusto. Tal vez tiene novia, & me estoy haciendo ilusiones para nada.
Un nuevo mensaje.
¿& si es él? ¿Qué le digo?
"DERBY. Me encanta cómo suena tu nombre. Eres perfecta. Como una rosa preciosa en un a carretera. No perteneces a este lugar. Vente conmigo al campo. Huyamos de esta ciudad tan hipócrita. Nuestra vida nos pertenece. Te amo, pero creo que eso ya lo sabes. Sebastien".
¡No! No quiero seguir con esto. Pero tampoco quiero decirle que no a Sebastien de una manera brusca...¿qué debo hacer? Bueno, lo mejor es que le invite a casa mañana. Sí. & hablaremos tranquilamente en mi terreno, mi espacio, donde me siento segura.
11 p.m. Derby's house. Ascott.
Lo amo. Siento esas mariposas en el estómago. Señal inequívoca de que estoy enamorada. ¡Pero si apenas lo conozco! Sean...un nombre perfecto para un hombre perfecto. Apenas puedo cenar. Sólo puedo cantar, inventarme distintas historias sobre Sean yo. Voy a facebook, a ver si lo encuentro. Pero, ¿& si no sabe quién soy? No tengo mi nombre real en facebook, me llamo Devorah Anston. Mmmm...seguro que está todo lleno se chicos que se llaman Sean.
No puedo evitar sentir una punzada en el estómago. Tal vez nunca vuelva a verlo. Tal vez ni siquiera le gusto. Tal vez tiene novia, & me estoy haciendo ilusiones para nada.
Un nuevo mensaje.
¿& si es él? ¿Qué le digo?
"DERBY. Me encanta cómo suena tu nombre. Eres perfecta. Como una rosa preciosa en un a carretera. No perteneces a este lugar. Vente conmigo al campo. Huyamos de esta ciudad tan hipócrita. Nuestra vida nos pertenece. Te amo, pero creo que eso ya lo sabes. Sebastien".
¡No! No quiero seguir con esto. Pero tampoco quiero decirle que no a Sebastien de una manera brusca...¿qué debo hacer? Bueno, lo mejor es que le invite a casa mañana. Sí. & hablaremos tranquilamente en mi terreno, mi espacio, donde me siento segura.
martes, 28 de febrero de 2012
3. Something's happening, babe.
SEAN.~
Esta chica...me vuelve loco.
Hace apenas unos minutos que se ha ido del tren. No sé nada. Si volveré a verla, ni siquiera sé si esto es real o es un sueño. Ella es como un ángel caído del cielo. Aunque probablemente tenga novio...una chica así no creo que esté soltera.
En la redacción varias mujeres me tiran los tejos. Me sonríen pícaramente, me invitan "al baño" o me "Piden ayuda para bajar unas cajas del armario del almacén". No me entienden. Yo no quiero una chica cualquiera. Quiero a esa chica. Quiero a Derby.
Hace tiempo que dejé de creer en el amor. Me parece un engaño, una historia que se inventaron unos cuantos afortunados a los que la vida pareció sonreírles. Yo he tenido varias relaciones.
Rosalind fue mi primera novia formal. Estaba coladito por ella. Me puso los cuernos con mi mejor amigo.
Olympia vino después. Estábamos siempre juntos, hasta el punto de dejar a mis amigos tirados por ella. Tuvimos que cortar.
Marian. Se hizo monja después de conocerme, y Úrsula se volvió lesbiana. Traumas que todavía no he superado.
Eleanor. Patrice. Ginevra. Shelley. Janette. Kate. Luciana. Caroline. Berta. Todas ellas han ido desmintiendo mi teoría: el amor no existe.
Y sin embargo...Derby ha roto todos mis esquemas.
Entro a casa. No tengo nada de hambre, así que saco el portátil y busco en google: Derby. Tal vez tenga Facebook, Twitter, E-Mail...algo con lo que poder contactar con ella. Facebook y Twitter están repletos de Derbys, pero ninguna es ella. Desisto.
Buenas noches. Creo que soñaré con mi ángel.
Ella.
Esta chica...me vuelve loco.
Hace apenas unos minutos que se ha ido del tren. No sé nada. Si volveré a verla, ni siquiera sé si esto es real o es un sueño. Ella es como un ángel caído del cielo. Aunque probablemente tenga novio...una chica así no creo que esté soltera.
En la redacción varias mujeres me tiran los tejos. Me sonríen pícaramente, me invitan "al baño" o me "Piden ayuda para bajar unas cajas del armario del almacén". No me entienden. Yo no quiero una chica cualquiera. Quiero a esa chica. Quiero a Derby.
Hace tiempo que dejé de creer en el amor. Me parece un engaño, una historia que se inventaron unos cuantos afortunados a los que la vida pareció sonreírles. Yo he tenido varias relaciones.
Rosalind fue mi primera novia formal. Estaba coladito por ella. Me puso los cuernos con mi mejor amigo.
Olympia vino después. Estábamos siempre juntos, hasta el punto de dejar a mis amigos tirados por ella. Tuvimos que cortar.
Marian. Se hizo monja después de conocerme, y Úrsula se volvió lesbiana. Traumas que todavía no he superado.
Eleanor. Patrice. Ginevra. Shelley. Janette. Kate. Luciana. Caroline. Berta. Todas ellas han ido desmintiendo mi teoría: el amor no existe.
Y sin embargo...Derby ha roto todos mis esquemas.
Entro a casa. No tengo nada de hambre, así que saco el portátil y busco en google: Derby. Tal vez tenga Facebook, Twitter, E-Mail...algo con lo que poder contactar con ella. Facebook y Twitter están repletos de Derbys, pero ninguna es ella. Desisto.
Buenas noches. Creo que soñaré con mi ángel.
Ella.
2. Meeting at the Underground.
DERBY.~
Gente. Mucha gente alrededor. He salido del trabajo con Sebastien, el nuevo abogado del bufet. Me gusta. Es un tipo simpático, divertido, abierto, protector. Lo que cualquier chica querría. Pero no sé...no me acaba de convencer. Es muy machista. Cree en la supremacía de la mente masculina sobre la femenina.& a mí eso me pone muy nerviosa. Me ha pasado el brazo por los hombros, apretándome contra él. Olía a sudor & a tabaco. Me daban arcadas. ¿Por qué? ¿Dónde está mi príncipe? Yo sólo quiero un cuento de hadas...con final feliz, claro.
¡OMG OMG! ¿Pero qué ven mis ojos? Es un chico perfecto. Alto, fornido, con el pelo negro & los ojos verdes. Seguro que es un encanto. Mmm, adivinaré. Es fotógrafo. Está saliendo con una de las modelos de la revista donde trabaja. Son felices. Tendrá alrededor de 25-26 años. Ahora llegará a casa, comerá con su novia, & se relajará en el sofá. ¿& yo? Sola.
Sola en el mundo.
Me mira. ¡Me mira! Oh, Dios, Derby, no te comportes como una jodida adolescente. Madura de una vez. Me está sonriendo. Me toco el pelo, coquetamente. Voy acercándome a él, discretamente, entre la gente. Le sonrío.
Llega el tren. La gente se apelotona en las puertas, para entrar. & es que la línea Picadilly es una de las más transitadas en el Underground londinense. Me agobio con tanta gente. La gente no mira a su alrededor. Sólo piensa en lo que va a hacer, o lo que ha hecho: ir a trabajar, volver a casa, cuidar de un familiar, comprar...a mí, en cambio, me gusta imaginarme la vida de las personas que veo a mi alrededor. Será porque mi vida es muy poco interesante. No sé.
Consigo (¡Por fin!) coger un sitio en el metro. Ya nos vamos alejando del centro de la ciudad. El tren va a toda velocidad. Apenas se ve el exterior.
- Hola...
Miro. Es el chico de antes. Madre mía. Se sienta a mi lado. Mi corazón se desborda. Calma, caaaaaaaaaalma. Intento aparentar normalidad, seguridad en mí misma. Alegría, frescura, ternura, inocencia.
- ¡Hola! Te he visto antes, en la parada de Buckinham.
- Sí...trabajo en el Times. Ya sabes, el periódico.
- Ammm- ¡Casi acierto! Es periodista.- Yo trabajo en un buffet de abogados. Soy Derby, encantada.
- Sean. Tienes una sonrisa preciosa.
- ¡Pues anda que tú!
Reímos. Llegamos a mi parada. Me levanto en silencio, & vuelvo la cabeza hacia atrás, sonriendo, antes de bajarme del tren.
Sean.
I like the way you move. #
Gente. Mucha gente alrededor. He salido del trabajo con Sebastien, el nuevo abogado del bufet. Me gusta. Es un tipo simpático, divertido, abierto, protector. Lo que cualquier chica querría. Pero no sé...no me acaba de convencer. Es muy machista. Cree en la supremacía de la mente masculina sobre la femenina.& a mí eso me pone muy nerviosa. Me ha pasado el brazo por los hombros, apretándome contra él. Olía a sudor & a tabaco. Me daban arcadas. ¿Por qué? ¿Dónde está mi príncipe? Yo sólo quiero un cuento de hadas...con final feliz, claro.
¡OMG OMG! ¿Pero qué ven mis ojos? Es un chico perfecto. Alto, fornido, con el pelo negro & los ojos verdes. Seguro que es un encanto. Mmm, adivinaré. Es fotógrafo. Está saliendo con una de las modelos de la revista donde trabaja. Son felices. Tendrá alrededor de 25-26 años. Ahora llegará a casa, comerá con su novia, & se relajará en el sofá. ¿& yo? Sola.
Sola en el mundo.
Me mira. ¡Me mira! Oh, Dios, Derby, no te comportes como una jodida adolescente. Madura de una vez. Me está sonriendo. Me toco el pelo, coquetamente. Voy acercándome a él, discretamente, entre la gente. Le sonrío.
Llega el tren. La gente se apelotona en las puertas, para entrar. & es que la línea Picadilly es una de las más transitadas en el Underground londinense. Me agobio con tanta gente. La gente no mira a su alrededor. Sólo piensa en lo que va a hacer, o lo que ha hecho: ir a trabajar, volver a casa, cuidar de un familiar, comprar...a mí, en cambio, me gusta imaginarme la vida de las personas que veo a mi alrededor. Será porque mi vida es muy poco interesante. No sé.
Consigo (¡Por fin!) coger un sitio en el metro. Ya nos vamos alejando del centro de la ciudad. El tren va a toda velocidad. Apenas se ve el exterior.
- Hola...
Miro. Es el chico de antes. Madre mía. Se sienta a mi lado. Mi corazón se desborda. Calma, caaaaaaaaaalma. Intento aparentar normalidad, seguridad en mí misma. Alegría, frescura, ternura, inocencia.
- ¡Hola! Te he visto antes, en la parada de Buckinham.
- Sí...trabajo en el Times. Ya sabes, el periódico.
- Ammm- ¡Casi acierto! Es periodista.- Yo trabajo en un buffet de abogados. Soy Derby, encantada.
- Sean. Tienes una sonrisa preciosa.
- ¡Pues anda que tú!
Reímos. Llegamos a mi parada. Me levanto en silencio, & vuelvo la cabeza hacia atrás, sonriendo, antes de bajarme del tren.
Sean.
I like the way you move. #
1. No sabes nada sobre mí.
7 p.m. de un miércoles cualquiera. London.
Derby es una chica soñadora. Tiene apenas 24 años, & toda una vida por delante. Trabaja en una oficina, como abogada. Todas las tardes sueña con volver a casa, tumbarse en el sofá, quitarse esos zapatos que tantas heridas le provocan & soñar. Sueña que algún día, en el Underground, de camino a casa, aparecerá él. Su hombre perfecto. Que la quiera, que la proteja, que dé su vida por ella sin dudarlo un instante. Él tendrá los ojos verdes, el pelo moreno algo despeinado por un largo día de trabajo. Le encantarán los niños. Algún día querrá tener unos cuantos. Pero no ahora. Se mirarán a los ojos y surgirá. Entenderán que no pueden vivir el uno sin el otro. Correrán para abrazarse, como si fueran una sola persona. & nunca más volverán a sentirse solos.
Sean es ya todo un hombre. Proviene de una familia humilde, pero a sus 25 años ya se ha sacado la carrera de periodismo. Es un chico atento, enérgico, fuerte, pero también sensible & romántico. Tiene los ojos de un verde pino conquistadores. El pelo negro azabache le cae sobre las cejas, completamente liso y muy brillante. Sean está harto de las relaciones de pareja. Ha visto a sus padres separarse, él mismo ha tenido varias novias, & todas sus relaciones han acabado en un perfecto desastre. No cree en el amor. Ya no. Sólo quiere llegar a casa, relajarse, olvidarse del mundo que le rodea, de sus sueños, que nunca se cumplieron, & de la vida que le queda por delante. No habla. Se limita a coger el Underground, como todos los días, todas las semanas, todos los meses. Tiene una vida ordenada y cuadriculada. Nadie le conseguirá romper los esquemas, de eso está seguro.
Lo que no sabe es lo equivocado que está.
Derby es una chica soñadora. Tiene apenas 24 años, & toda una vida por delante. Trabaja en una oficina, como abogada. Todas las tardes sueña con volver a casa, tumbarse en el sofá, quitarse esos zapatos que tantas heridas le provocan & soñar. Sueña que algún día, en el Underground, de camino a casa, aparecerá él. Su hombre perfecto. Que la quiera, que la proteja, que dé su vida por ella sin dudarlo un instante. Él tendrá los ojos verdes, el pelo moreno algo despeinado por un largo día de trabajo. Le encantarán los niños. Algún día querrá tener unos cuantos. Pero no ahora. Se mirarán a los ojos y surgirá. Entenderán que no pueden vivir el uno sin el otro. Correrán para abrazarse, como si fueran una sola persona. & nunca más volverán a sentirse solos.
Sean es ya todo un hombre. Proviene de una familia humilde, pero a sus 25 años ya se ha sacado la carrera de periodismo. Es un chico atento, enérgico, fuerte, pero también sensible & romántico. Tiene los ojos de un verde pino conquistadores. El pelo negro azabache le cae sobre las cejas, completamente liso y muy brillante. Sean está harto de las relaciones de pareja. Ha visto a sus padres separarse, él mismo ha tenido varias novias, & todas sus relaciones han acabado en un perfecto desastre. No cree en el amor. Ya no. Sólo quiere llegar a casa, relajarse, olvidarse del mundo que le rodea, de sus sueños, que nunca se cumplieron, & de la vida que le queda por delante. No habla. Se limita a coger el Underground, como todos los días, todas las semanas, todos los meses. Tiene una vida ordenada y cuadriculada. Nadie le conseguirá romper los esquemas, de eso está seguro.
Lo que no sabe es lo equivocado que está.
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